14.2.12
6.2.12
La semana pasada iba andando por la calle y me crucé con mi bibliotecario favorito de la calle hospital. Recordé aquella época en la que estaba obsesionada con él. Todas esas veces en las que intentaba provocar que el tiempo y el espacio coincidieran para verle y que apuntara los libros y películas que me llevaba prestados o devolvía. Recuerdo que la última vez noté que había envejecido muchísimo. Le escribí a álvaro preocupada ante esto y también le conté que habíamos estado hablando un poco. El hombre biblioteca apuntaba que se suele decir de Tarkovsky que es para las minorías, y que a pesar de ello observaba que por aquí viajaba bastante, todo eso haciendo un gesto con las manos adorable. Recordar esto, y verle, me llevó a rescatar una parte de aquel libro que álvaro me regaló de alberto olmos y que, a pesar de ser un tipo que no le cae muy bien, tenía escrito mi nombre.
Las bibliotecarias son las trabajadoras del mundo que más pinta tienen de estar haciendo lo que hacen como podrían estar haciendo cualquier otra cosa. Yo siempre me quedo mirando a las bibliotecarias y pensando qué otra cosa podrían estar haciendo. Manosear libros es algo para lo que evidentemente no ha nacido nadie. La de bibliotecaria no es una vocación, sino una renuncia.
Por otro lado, perversiono a menudo con la idea de ser violado por una banda de bibliotecarias, sobre una mesa de biblioteca y con todas las novelas de William Faulkner encima, abiertas a coro por la página 33.
Trenes hacia Tokio,
Alberto Olmos.
5.2.12
Love Hultén
En la página de treehugger hay cientos de cosas interesantes, un ejemplo es "the senescent desk" el proyecto de una diseñadora sueca sobre el cambio natural. La mesa además de ser un escritorio es básicamente un sistema de horticultura autosuficiente que tiene un tanque de agua, ventiladores, reloj digital y un sustrato de crecimiento a partir de plástico reciclado. La finalidad es que con el tiempo la vegetación crezca sin necesidad de la interacción humana. El escritorio está compuesto también por zonas donde la madera no ha sido tratada, así se observa la reacción que se produce ante el entorno y su evolución. Una forma distinta y entretenida donde poder trabajar. Yo quiero uno para mi ♥
28.1.12
Me deprimen las estaciones de autobuses, pero pensarás que no es nada original, desde siempre hablar de ello hace que uno se sienta profundo y especial. Pero todo lo contrario, me siento vulgar y hecha un desastre maldiciendo la estación de esta ciudad y los precios del AVE mientras como un sandwich y entiendo que si las cosas hubieran estado al revés todo hubiera sido diferente.
Pero Madrid no tiene la culpa, Madrid es una jodida maravilla y yo confieso estar enamorada de ella y de sus sitios preciosos donde siempre nos imagino bebiendo y hablando sin parar, bueno, tú hablando más que yo porque contigo soy más callada que con el resto.
Estoy esperando a que el reloj marque las tres. Un señor le ha traído la bebida a su mujer, aunque igual no es su mujer y es su amante, que eso siempre está de moda. Es raro que sea la única de toda la cafetería que está sentada sola. Es raro que, de hecho, no me importe. No quiero tentar más a la suerte porque hoy le gusta ponerse en mi contra, así que no marco tu número y no pienso, no pienso en absolutamente nada. Ya es la hora, decido que así está bien y subo al autobús. A mi lado hay un señor que viste con camisa de rayas en tonos lilas y marrones, lleva gafas y huele a jabón de pastilla. Puede que sea de las pocas veces que esto sucede, así que considero que eso es como si me tocara la lotería dentro de esta mierda de día.
Me paso las dos primeras horas del viaje escuchando a Los Planetas, que en estas situaciones siempre vienen bien (esto lo digo cientos de veces y es muy probable que le pase a mucha gente. No soy nada original, ya te lo decía). De repente J dice algo así como: si necesitas una mano ya sabes dónde tienes que llamar para que te den de lado, y yo sólo puedo asentir.
Cojo el móvil y releo tus mensajes, intento seleccionar sólo lo muy bueno, pero en el fondo no tengo fuerzas ni para eso.
Hemos parado, he bajado y he vuelto a subir. Han puesto una película que se titula "Bienvenidos al norte". Bienvenido a tu puta madre. Llevo un día que es un desastre. Decido escribirte con todo el derrotismo del mundo, y espero impaciente. Dices "sí, quiero". Y a pesar de lo que pase luego, eso es lo único que ha conseguido alegrarme.



